Por J.Frisas
Una comunidad de vecinos, no deja de ser un ámbito más de relaciones interpersonales. Como en cualquier otro espacio donde interactúan personas, se establecen entre ellas diferentes tipos de relaciones.
Personas hay de todo tipo, no hay dos personas iguales, tienen perfiles distintos. Lo que a nosotros nos interesa, son sus actitudes hacia la convivencia.
Cuando se ocupa por primera vez un edificio de viviendas y se van instalando los distintos vecinos, podemos observar que estas son personas diferentes; actitudes, necesidades, virtudes defectos…., diferentes.
No solo hemos constituido una comunidad de vecinos, sino que hemos configurado una comunidad única. Donde a partir de ese momento interactuarán y sólo ellos definirán el éxito o el fracaso de su convivencia en común.
Al poco tiempo sin duda cada una de estas personas, tendrá una opinión más o menos formada de sus vecinos. “Estos son buena gente, este es un presumido, este otro me cae fatal, este es un guarro, mira como pone la escalera cuando baja la basura….”. Y como no, se irán configurando diferentes relaciones entre unos y otros, en función de esas primeras impresiones.
Mi pregunta objetiva es, ¿Simplemente con la apariencia o una relación superficial, es justo catalogar a un vecino?. La respuesta es importante, pues posteriormente en las reuniones, frente a determinadas situaciones, nos mostraremos más favorables a las opiniones de las personas afines, que de esas otras. ¿Esto es lo más conveniente a nuestra comunidad?. Pues seguramente no, pero, ¿que tenemos que hacer?, ponernos en contra de nuestro “vecino-amigo”.
Pero y el día que a consecuencia de una determinada situación, sea esta comunitaria o personal, pone a estos, “vecinos-amigos”, uno frente al otro. Estos se convierte en “enemigos” y acaban utilizando las juntas de vecinos como zona de guerra y se dedican a apoyar aquello que perjudica al otro. Vuelvo a preguntar, ¿es esto lo más conveniente a nuestra comunidad?.
En mi opinión, esto sucede en mayor o menor grado en muchas de las comunidades de vecinos.
¿Cómo actuar correctamente entonces?.
Pues anteponiendo siempre lo mejor para la comunidad, desde el punto de vista de su funcionamiento y favoreciendo la convivencia. Puro sentido común.
Esto como siempre digo no es fácil. Pero si nos lo proponemos, intentando ser objetivos, es posible que las cosas funcionen mejor.
Como veis la cosa va por el camino de cambiar nuestras actitudes. Y debemos empezar por trabajar para evitar al máximo cualquier situación de conflicto. ¿Cómo?.
Anteponiendo lo mejor para el conjunto, reflexionando y valorando los argumentos de las partes, pros y contras, …..
Hemos de tener en cuenta que, un problema, circunstancia, situación, conflicto, desencuentro…., en definitiva contraposición de posturas. No tiene porque, entenderse como algo negativo. Hemos de reflexionar de forma que ante cualquier situación inicialmente negativa, a partir de distintos argumentos de las partes, encontremos una posibilidad de solución que satisfaga a ambas dentro de lo posible. Nadie debe ganar o perder. Hemos de saber encontrar una solución positiva. Que haga que las partes en desacuerdo, sientan justamente valorado su punto de vista y entiendan que la resolución adoptada lo ha valorado adecuadamente.
En general ante estas situaciones, ambas partes tienen sus razones, aunque también es verdad, que posiblemente una tenga más razón que la otra. Y a partir de una fase previa de desencuentro, la cosa se ha complicado y encallado la solución. Ante esto como digo, hemos de argumentar un punto de vista que sea justo para ambas partes, y además favorezca que su relación vuelva a un punto lo más cercano a la normalidad. Es decir restablezca la convivencia de ambas partes lo mejor posible.
Si no actuamos también sobre este aspecto de la convivencia, podremos solucionar el problema más o menos, pero se verá afectada la convivencia y puede acabar perjudicando a los demás.
Por tanto:
Reflexionar sobre el problema buscando soluciones positivas que satisfagan a ambas partes lo máximo posible.
Argumentar los pros y contra acerca del problema, de forma que su solución sea justa e imparcial.
Intentar hacerlo de forma distendida y cordial, minimizando su malestar, y fomentando su buena relación, posterior al conflicto.
Vuelvo a decir, no es fácil, pero si nos lo proponemos, es posible.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada