Por J.Frisas
En mi anterior post, acerca de la transformación de nuestro entorno, hablaba acerca del diseño de un modelo de convivencia común.
La cuestión es, ¿Cómo un simple ciudadano, vecino, puede transformar un entorno colectivo?.
No vamos a engañarnos, ciertamente como tantas otras cosas en la vida no es tarea fácil.
Todo en este mundo ha surgido como consecuencia de una idea que una persona o grupo de personas se han planteado en un momento dado.
De esto se desprende que, si nosotros queremos influir en nuestro entorno para producir una determinada transformación o cambio, debemos tener una idea lo más clara posible acerca de el porque de su necesidad, objetivos, ¿cómo debe ser y producirse ese cambio?, etc.
Posteriormente, hemos de ser conscientes, que deberemos conseguir la implicación de gente de ese entorno, que asuman y acepte esa idea colaborando de alguna forma en ella.
Todo eso, no se hace en un día, y en muchas ocasiones, deberemos jugar con el tiempo, pues la gente debe ver la necesidad planteada para obtener de ellos una colaboración. Puesto que si esto no es así, más bien podemos obtener un rechazo. En general la gente está poco abierta al cambio, y en ocasiones no saben ver los beneficios de este.
Así pues si estamos decididos a influir para que se produzca el cambio deseado, deberemos ser conscientes que habrá que desplegar una serie de “armas”, aprovechando nuestra participación, en las asambleas de vecinos. Siempre sin perder la perspectiva que deberemos hacerlo observando la legalidad, no generando conflicto donde no lo hay, así como aceptar las mayorías. Es decir nuestra actitud siempre deberá ser ética y justa. Pero no por ello, deberemos de dejar pasar nuestra oportunidad de influir introduciendo adecuadamente nuestros planteamientos, favoreciendo el diálogo y los debates oportunos.
Sí, ya se que algunas asambleas de vecinos, acostumbran a parecer más una batalla dialéctica entre grupos que un foro de debate. Así como hablar mucho de muchas cosas y no concluir finalmente en nada.
Bien, si es así, ya tenemos dos objetivos a conseguir.
Las asambleas de vecinos, deberían producirse en un clima de cordialidad cuyo resultado debería ser consensuar acuerdos que favorezcan el estado y funcionamiento de nuestra comunidad, asociación, etc.
Para ello, es necesario que empecemos a dar importancia a LA COMUNICACIÓN, como herramienta fundamental, al objeto de argumentar ideas que conduzcan a nuestros objetivos. Hablar por hablar y dejarnos arrastrar por el calor de la discusión, no conduce a nada positivo.
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