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sábado, 17 de abril de 2010

No perdemos nada por intentarlo



En el fondo nos da pánico asumir nuestra capacidad de amar, de ser conscientes y responsables de nuestros actos, porque si conectamos con estos, la vida deja de ser un pasatiempo para convertirse en un compromiso. Uno se lanza o no se lanza, por eso siempre digo que hay gente que simplemente existe y gente que vive.

                                                                                                                             Nelson Mandela

 Por J.Frisas.

Actualmente debido a la situación de crisis económica y en muchos casos de carácter social, como consecuencia de una mayor o menor transformación de nuestro ámbito vecinal hacia el multiculturalismo. No son pocas las comunidades que empiezan a evidenciar situaciones de conflicto, morosidad, choque cultural y otras situaciones existentes agravadas como consecuencia del estado de ánimo personal.
Cierto es que desde el inicio de la democracia y el desarrollo del estado del bienestar, nuestra sociedad ha ido volviéndose cada vez más dependiente de las Instituciones, abandonando un sentido de responsabilidad directa sobre nuestro entorno más inmediato. Por ello, frente a los nuevos retos actuales, nos sentimos desatendidos y desconcertados, no sabiendo muy bien que hacer para resolver cuestiones que nos afectan, en este caso de ámbito vecinal o comunitario.
Vemos ejemplos en televisión, donde frente a estas situaciones incluso las entidades e Instituciones de carácter local, manifiestan que bien poco pueden hacer al respecto y a su vez piden medios y ayuda a las Instituciones jerárquicas superiores.
Desde mi experiencia, tengo claro que quizás la mayor posibilidad de mejorar en parte ciertas dificultades en este ámbito, sea la mediación. Aunque esta, en la mayoría de los casos, tampoco nos la van a proporcionar. Es más parece ser que los presupuestos destinados a facilitar este servicio, en algunos casos, están siendo reducidos o eliminados.
Ciertamente la perspectiva no es nada alentadora. Pero no por ello hemos de renunciar a encontrar formulas para mejorar la situación.
Seamos conscientes de la situación, recuperemos parte de los valores de nuestros abuelos y fomentemos estos, erigiéndonos nosotros mismos en mediadores de nuestro entorno.
¿Cómo es posible que las comunidades de vecinos, de nuestros mayores fuesen menos conflictivas?, posiblemente la explicación es que eran más sociables, tolerantes y solidarias. Seguramente por la necesidad, pues si no se apoyaban entre ellos, poco podían esperar de las Instituciones.
Estoy convencido que si buscamos el apoyo de cada uno de nuestros vecinos, plantemos honestamente las dificultades, dialogamos y debatimos, de forma respetuosa, al objeto de encontrar la forma de superar aunque solo sea un poco, las dificultades que nos preocupen. Seguro que encontramos la manera de hacerlo, superando la actual inercia y empujándonos a continuar buscando mejores salidas.
Por el contrario, sino nos lanzamos a ello, estas se agravaran, haciendo de la convivencia y el bienestar un imposible.
Hagámoslo por nosotros, pues de lo contrario, nadie lo hará.

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